No eres Diosa.

No eres Diosa por estar encima de todos. Sino por sostener a tantos con tu cariño. Tú, que siempre, siempre quieres estar ahí. Y a veces se te escapa. Y a veces lloras hecha un ovillo en la esquina de la cama, sintiéndote culpable por cien tonterías que para ti importan. Haces milagros algunas tardes […]